La versión de su navegador no está debidamente actualizada. Le recomendamos actualizarla a la versión más reciente.

HUESCA EN DOS DÍAS

1. La Catedral de Huesca, el primer lugar que ver en Huesca

 

La Catedral de Huesca es el monumento más importante que ver en Huesca. Se trata de una pequeña catedral de estilo gótico construida en el siglo XIII muy interesante!

La Catedral de Huesca

El retablo de la catedral fue encargado en 1530 a Damián Forment, el mismo que realizó el retablo mayor de la Basílica del Pilar de Zaragoza.

 

2. El Monasterio de Pedro el Viejo

 

La segunda parada que no os podéis perder en Huesca es el Monasterio de Pedro el Viejo, posiblemente mi lugar favorito de la ciudad. Hizo las veces de panteón real, albergando los restos de algunos reyes aragoneses.

El Monasterio de San Pedro el Viejo | Fuente: wikipedia.org

Imprescindible que visitéis el Claustro del monasterio, uno de los más bonitos de toda la región.

El Monasterio se encuentra en plena Plaza Luis López Allué, en el centro de la ciudad. En esta misma plaza se encuentra la Oficina de Turismo, por sí os queréis a pedir un mapa.

 

3. El Casino de Huesca

 

El Casino de Huesca, también conocido como el círculo oscense, fue construido en el siglo XX y es uno de los edificios más interesantes de la ciudad.

El Casino de Huesca

Se encuentra en la Plaza de Navarra y en frente de la Fuente de las Musas. Está también muy cerca del Parque Miguel Servet, del que vamos a hablar después.

 

4. El Museo de Huesca

 

La siguiente parada que ver en Huesca es el Museo de Huesca, un conjunto museístico de carácter provincial creado después de la Desamortización de Mendizábal.

A pesar de que su colección es bastante modesta, cuenta con una pequeña colección muy centrada en autores aragoneses como Francisco de Goya o Ramón Acín.

Museo de Huesca

El horario de apertura es de martes a sábados: 10:00 – 14:00 y 17:00 – 20:00 y los domingos y festivos: 10:00 – 14:00. La entrada es gratuita.

 

5. El Parque Miguel Servet.

 

El Parque Miguel Servet, situado en la zona oeste de la ciudad, es el pulmón verde Huesca.

Parque Manuel Servet

Es un parque bastante grande ideal para dar un paseo y descansar un ratito.

 

6. El Castillo de Montearagón.

 

A unos 9 kilómetros al este de Huesca es encuentra uno de mis lugares favoritos que ver en Huesca: el Castillo de Montearagón.

El Castillo de Montearagón

Se trata de un recinto fortificado con más de 700 años de antigüedad que albergaba la residencia de Sancho Ramírez, rey de Aragón.

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931 y en el Museo de Huesca, del que hemos hablado anteriormente, se encuentran algunos de sus restos. Aquí podéis realizar un tour virtual por el Castillo, ya que es difícil conseguir entrar.

 


Alrededores de Huesca


 

 

 Jaca


 

Uno de mis pueblos favoritos que ver en la provincia de Huesca

El primer pueblo que os proponemos desde interrailero es visitar todo un clásico de la Provincia de HuescaJaca.

Solo ya la Catedral de San Pedro, un símbolo del arte románico en la Península Ibérica, merece ya la pena acercarse a Jaca. Sin embargo, es la Ciudadela de Jaca (que podéis ver en la foto) mi lugar favorito de la ciudad.

Qué ver en los alrededores de Huesca: Jaca

Se trata de una fortificación COMPLETA del siglo XVI. Y subrayo lo de completa, porque es una de las mejor – si no la mejor – conservada de toda España.

Además de los dos anteriores, Jaca tiene un patrimonio religioso muy destacado. Desde el Monasterio de la Benedictinas a la Iglesia de Santiago o la Catedral, a la que antes hemos hecho referencia.

Por último el Monasterio de San Juan de la Peña, a unos 25 kilómetros al sur de Jaca, pone la guinda al pastel.

 

Torla-Ordesa


 

Mucho más modesto, pero igualmente encantador, Torla-Ordesa es otro pueblo imprescindible que visitar en los alrededores de Huesca. Es un pequeñísimo pueblo – de menos de 300 habitantes – situado a más de 1000 metros de altura.

Torla

 

Alquézar


 

 

Alquézar es, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de toda la Provincia de Huesca e incluso de Aragón. Una visita imprescindible.

Situado a de la capital provincial, Alquézar está presidido por la Colegiata de Santa María la Mayor, el edificio que podéis en la parte alta de la ciudad.

Alquézar

Ahora bien, fuera de monumentos concretos, tanto las vistas de la villa – como en la foto – como recorrer las preciosas calles tienen un encanto indiscutible e incomparable a muchas otras ciudades que hemos visitado.

 

Ainsa


 

 

Desde lejos aparece como un apiñado caserío uniforme, proporcionado y armónico, destacando la esbelta torre de la iglesia, el enorme recinto del castillo y una de las Plazas más bonitas de España.

Dentro de las murallas la maravilla del románico en cada rincón, sorpresas constantes en cada detalle. Las calles, placetas, plaza e iglesia merecen una visita por sí solos.

Situada estratégicamente en la confluencia de los ríos Cinca y Ara, Aínsa es un punto de partida privilegiado para realizar excursiones a pie o en bicicleta, para montañeros y esquiadores, para cazadores y pescadores que encuentran aquí uno de los pocos rincones vírgenes que quedan en la actualidad, para amantes del arte y de la historia, y desde el que visitar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Parque Natural Posets-Maladeta y, atravesando el “Biello Sobrarbe”, el Parque Natural de los Cañones y la Sierra de Guara.

 

Estación de Canfranc


 

La constucción de la Estación Ferroviaria Internacional de Canfranc se inscribe dentro del proyecto de creación de un paso fronterizo a través de los Pirineos que comunicase España con Francia, aprovechando la línea el que unía Tardienta con Huesca y Huesca con Jaca. Así, tan sólo se hizo necesario unir mediante el ferrocarril Jaca con Canfranc y abrir el túnel de Somport (finalizado en 1914), situándola en el valle de los Arañones.

Las compañías Midi Francés y Norte de España presentaron el proyecto de la estación internacional entre 1909-1910, empezándose a construir en 1915, tras la Primera Guerra Mundial, y finalizándose en 1925. La estación inaugurada por el rey Alfonso XIII entra en servicio en julio de 1928, conoce un momento de esplendor en los años treinta, y se cierra entre 1945 y 1949 por desacuerdos políticos con el gobierno francés.